lunes, 14 de mayo de 2012

DÍAS DE BARRACUDAS Y LIBROS. MARTE EN LEO

Mayo ha llegado con el fuego del desierto. El aire se podría embotellar y exportar a latitudes más frías. Y uno busca refugio a la poca sombra que deja el flamífero sol. Ha pasado la Feria del Libro con un éxito de ventas de KOPI LUWAK (así lo califico yo; que no tengo abuelas desde hace tiempo).
Estuve en dos casetas distintas, la de “Mi tienda de libros” y la de “Sueños de Papel”. En ambas me lancé a vender los libros como vendía la Encyclopaedia Britannica en mi juventud, convencido de que contaba con la “mercancía” perfecta, la obra literaria de mi vida, una novela a la altura del mejor café del mundo.
Todo aquel que se acercaba por las casetas y tenía el valor de responder a mi pregunta: “¿Le gusta a usted leer novela?”, se encontraba con el reto de que empezara a leer el texto de la mía, comparándola con cualquiera de los “best-sellers” de editoriales de renombre que por allí pululaban.
Algunos de los atrevidos que se pararon fueron más lejos y la compraron; no sé si atrapados por mi prosa o ansiosos de librarse de mi personalidad de vendedor de enciclopedias. Lo cierto es que se vendieron prácticamente todos los ejemplares que estaban allí disponibles.
Terminé la experiencia vendedora aún más convencido del valor literario del libro que de mi talento como parlanchín de feria. Al mismo tiempo salí lleno de dudas acerca de la continuidad de su comercialización, lastrada por una ausencia de ejemplares en las librerías y en la propia distribuidora.
Es triste el sino de un autor como el que esto escribe, que está convencido de que su obra es buena; pero que su trascendencia poco depende de él.
Entre el 19 de abril y el 4 de mayo, he presentado el libro en el Ateneo Cultural de Vecindario, fui entrevistado en la radio televisión del sureste de Gran Canaria por dos veces y estuve -como decía más arriba- en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria.
Me dicen que el libro suena en los circulillos literarios pero pocos se atreven a decirme nada en concreto sobre su parecer. Se lo envié a alguno que se dice crítico y que no deja de ser el tuerto en el país de los ciegos, para que ni siquiera lo escriba correctamente en sus listas del bombero incendiario Guy Montag en Fahrenheit 451.
Algún que otro periodista recibió el libro según salió para quedárselo y darme la callada por respuesta. Ni es bueno ni es malo ni es regular: no existe.
En fin, que mientras medito si hago un petate con los libros que tengo, pongo un tenderete en el paseo de la playa y lo promociono como si fuera mercancía al peso, me meto en el agua frente a la Peña de la Vieja.
Las Canteras recibe los aluviones de bañistas propios de un mayo canicular, que huyen del calor, de la banca o de otras plagas bíblicas. Hay, incluso, algún “quince-emero” que se pasa por las terrazas antes de conmemorar el aniversario de sus protestas y frustraciones.
Espero a que caiga la noche para que el calor amaine, luzca el lucero de Venus hacia el occidente y arriba, cerca del cénit reluzca Marte a los pies de la Constelación de Leo:  Espero el atardecer sumergido en el agua que bulle de vida, con medusas agonizantes de Pelagia noctiluca que sirven de pasto a los habitantes del arrecife.
Con las medusas han entrado en la laguna miriadas de alevines de longorones y una enorme bandada de barracudas errrantes, que me rodean como si fueran bayonetas de azul grisáceo, abriéndose sin temor a mi paso lento..
Afuera los altavoces del ayuntamiento repiten: “we inform you that now there are some jellyfish in the Town Hall“ o quizás era “Las Palmas Town Hall informs you that now there are some  jelly fish in the water”. Sea como fuere, mejor ir con neopreno o con cota de mallas tanto para salir a nadar como para entrar en los edificios públicos.

4 comentarios:

Mi tienda de libros dijo...

Ánimo Antonio. Más tarde o más temprano tendrán que dar señales de vida. Aunque parezca descabellado lo de montar un chiringuito en las canteras, a mí no me lo parece tanto. Es más duro sin lugar a dudas, pero si acercamos la buena literatura a las personas, si se la ponemos delante, si le damos la facilidad de que la tropiecen, los lectores responden. Tal vez salirse de los circuitos típicos funcione. Nos vemos pronto.

Antonio Cabrera Cruz dijo...

Mariola: muchas gracias por tus ánimos. Un beso.

Aurelio Oramas Tejera dijo...

Estimado Antonio:
A mí me ha gustado mucho y lo que importa es que le guste a los lectores y no a los críticos. Tienes razón en la mercadotecnia de los circuitos comerciales donde triunfan no siempre los mejores. Utiliza las redes sociales para promocionarte. Has dejado el listón muy alto para tu próxima obra que seguro ya estarás esbozando...
Un abrazo
Aurelio

Antonio Cabrera Cruz dijo...

Gracias Aurelio: No sabía que te habías hecho con un ejemplar. A ver si nos vemos -con una taza de café- y te lo firmo. Un abrazo.
Aurelio