miércoles, 8 de junio de 2016

GÉNESIS (Exposición de fotos de Sebastiāo Delgado, Parque de San Telmo)

genesis interior




Dentro de su programación cultural, la Fundación CajaCanarias y la Obra Social ”la Caixa” presta una atención preferente a las manifestaciones artísticas más contemporáneas, las de los siglos XX y XXI
Transcurre el último fin de semana de mayo entre la locura de los futboleros, las romerías folclóricas del Día de Canarias y un paseo por las cumbre de Gran Canaria, donde todavía florecen las flores de mayo y destilan los riscos.
A la vuelta de la cumbre y, queriendo huir de los barullos, se nos ocurrió ir a pasear por Triana  donde nos esperaba una sorpresa: una fantástica exposición al aire libre del fotógrafo brasileño Sebastiāo Salgado en el parque de San Telmo.
http://es.wikipedia.org/wiki/Sebastião_Salgado
Supe del artista hace unos quince años por sus imágenes brutales de los mineros del oro de la Serra Pelada de Brasil. Sus fotos aparecieron en algunos reportajes de los extras de fin de semana de los periódicos y me parecieron tan bellas como escalofriantes. La estética de las imágenes en blanco y negro era radical, mostrando la cruda realidad de los esclavos modernos que se afanaban como hormigas en extraer esquirlas de oro entre el barro y la miseria. Pensé que si existía el infierno debería parecerse a las dantescas condiciones retratadas allí.
Posteriormente encontraba imágenes de los reportajes del artista brasileño dispersas en la maraña de la prensa de papel. Con el declive de los medios impresos, le perdí la pista al fotógrafo de Minas Gerais, entre otras cosas porque en aquel momento no me decidí a comprar algunos de sus libros:
•Génesis (2013)
•Éxodos (2000)
•La mina de oro de Serra Pelada (1999)
•Otras Américas (1999)
•Terra (1997)
•Trabalhadores (1996)
•La Mano del Hombre (1993)
•Sahel: l’Homme en Détresse, Prisma Presse and Centre National de la Photographie, France (1986), para Médicos sin Fronteras.
•Les Hmongs, Chêne/Hachette, París, (1982), para Médicos sin Fronteras.
Ahora, las increíblemente hermosas fotografías de la exposición titulada Génesis, han vuelto causarme la  inquietud que provoca la belleza, la naturaleza desnuda, los animales libres en el planeta primigenio y los seres humanos desnudos como éramos en los principios. Esta exposición transporta al espectador a los tiempos del génesis, antes de que nos pusiéramos a jugar a los dioses.
El ojo de Salgado, a través de la lente de su Leica, siempre en blanco y negro, captura momentos como nadie antes lo ha hecho antes. Salgado es un hechicero de la luz, un iniciado que conoce el momento, el lugar y la magia para capturar el alma de los valles, de las selvas y de las nubes.
genesis por antonio cabrera fotos
Dos fotografias tomadas por Antonio Cabrera durante su visita a la exposición.
El fotógrafo retrata seres humanos en las profundas selvas de Asia y América de la misma manera como congela el aliento de los rorcuales antártidos o el vuelo de los albatros en las perdidas islas del Atlántico Sur. Nosotros, los seres humanos, no somos distintos a los otros seres vivos con los que compartimos el planeta. Vamos en la misma nave.
Las 38 fotografías están dispuestas en paneles dobles, donde el anverso y el reverso compiten para superarse en belleza plástica. Recomiendo acercarse por el parque de San Telmo para ver la exposición con ojos de niño. Todavía recuerdo el comentario de un pequeño visitante que andaba asombrado de panel en panel: “¿Papá, existe de verdad Madagascar? ¿Esa es la isla de los baobabs? ¡Es de verdad más bonita que en la película!”
Efectivamente, aquí están las últimas selvas de baobabs de Madagascar, envueltas en la niebla,  conviviendo con un primer plano de la escamosa pata de una iguana o con una tomas aéreas de rebaños de reno en las orillas heladas del río Obi en Siberia, retratos de indigenas de Papúa Nueva Guinea y particulares icebergs de los mares de la Antártida.
Salgado ha conseguido retratar el Génesis. ¡Admirémoslo!
La exposición está abierta hasta el próximo 21 de junio y está patrocinada por el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y La Caixa, con el título de Arte en la calle.

 Imagen superior utilizada expresamente para la difusión de la exposición: http://prensa.lacaixa.es/obrasocial/exposicion-sebastiao-salgado-genesis-arte-calle-palmas-gran-canaria-esp__816-c-24530__.html

jueves, 28 de abril de 2016

TINDAYA. RAZONES PARA UNA PROFANACIÓN


La cumbre de la montaña Muda se alza a casi 700 metros sobre el mar en la zona central del norte de Fuerteventura. Desde allí se divisan tanto las costas orientales como las occidentales de la vieja Maxorata e, incluso, en los días claros el panorama se extiende hacia el norte hasta la vecina isla de Lanzarote.  La visión hacia el sur es, asímimo, espectacular, divisándose en la lejanía las cumbres de la montaña de Cardón, que abre el camino hasta Jandía. Aunque no es la montaña más alta de la isla majorera, está situada estratégicamente y desde lo alto se controla casi la totalidad de la Isla, particularmente la parte más septentrional de ella, Maxorata.
Esto lo sabían los antiguos maxos, los habitantes prehispánicos de la Isla, que construyeron en lo alto una atalaya y algunos recintos de habitación, aprovechando los solapones existentes cerca de la cumbre. Estuve allí en  el otoño del año 1984 cuando algunas emisoras de radio locales habían empezado a descubrir lo estratégico del emplazamiento de la montaña Muda para situar antenas repetidoras y emitir desde allí.
Recuerdo mi subida por la pista polvorienta que estaban empleando los trabajadores para acarrear los materiales necesarios para erigir el mástil de la antena. Un tractor de oruga se había encargado de trazar una pista zigzagueante por la ladera para facilitar el ascenso de los vehículos todo terreno hasta allí.
La cicatriz de la improvisada carretera de subida había dejado dos surcos indelebles a los lados de camino, aplastando aulagas, tabaibas, verodes y jorjos a su paso. Por si eso no hubiese bastado, los trabajadores habían usado las covachas para comer, defecar y dejar los restos de tabaco, bebidas y comida, ignorando los restos de tofios que yacían bajo ellos.
Cuando volví a Gran Canaria, redacté un artículo para la extinta Comisión de Historia y Etnografía de Canarias (CHEC), que se publicó en el periódico La Provincia de ese año junto con algunas fotos ilustrativas. Recuerdo que hubo algunas tímidas protestas en la Isla, que de nada sirvieron. La antena se erigió como estaba planeado, en lo más alto.
Tras las antenas de comunicaciones civiles se han seguido instalando otras antenas distintas, civiles y militares, junto con varias construcciones, que le han dado a la montaña Muda  -irónicamente- el carácter de la cumbre más ‘habladora’ de Fuerteventura. Las cicatrices de la pista de acceso siguen marcando los flancos de acceso a la cima, indelebles, habiéndose incluso ampliado la carretera inicial. Por supuesto,  los antiguos restos aborígenes quedan reducidos a una antigua fuente y el vago recuerdo de los que los vimos hace más de treinta años.
Antenas Muda_Noticias Canarias
Montaña con las antenas
(www.noticanarias.com)
Una de las vistas que todavía permanece desde la cumbre de la Muda es la mítica silueta piramidal de Tindaya, situada en la llanura septentrional. Poco tiempo después de mi primera visita a la Muda, le tocó el dudoso turno de la ‘modernidad’ a la montaña sagrada.
La apreciada piedra de traquita de Tindaya estaba siendo explotada en una mina a cielo abierto, desde hacía varios años, exportándose para edificios nobles a lo largo de toda Canarias. Como quiera que la explotación de la cantera entraba en directa colisión con el carácter de monumento natural y arqueológico, el ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez tuvo la brillante idea de implicar al artista Guipuzcoano, Eduardo Chillida, para conseguir una forma de seguir extrayendo material y aprovechar el hueco resultante para realizar una vieja idea del escultor, el proyecto “Mendi-Hutz”, montaña vacía.
* Enlace a una tesina sobre el proyecto geológico-artístico en la web de la Universidad Politécnica de Cataluña, de donde proceden los textos en cursiva.
“ Desde la idea del alabastro Mendi-Utz o montaña vacía Eduardo Chillida, tal y como frecuentemente hacía con sus obras, continuaba pensando sobre estas ideas de meter el espacio dentro de una montaña, y de ello había hablado tendidamente (sic) con su gran amigo José Antonio Fernández Ordóñez.
Su proyecto era conocido por la magnitud del mismo y con José Antonio habían visitado montañas en Sicilia y Finlandia normalmente por petición externa. En el caso de Tindaya fue distinto, José Antonio Fernández Ordóñez estaba con uno de sus proyectos de ingeniería en la isla de Fuerteventura y al ver la belleza de la montaña y los problemas ecológicos debido a una explotación de canteras decidió llamar a Eduardo Chillida para ver si le interesaba. 
Se enteró que la montaña de Tindaya tenía unos problemas por unas canteras. Es entonces cuando Eduardo Chillida encontró la solución a la montaña y a su recerca (sic) artística.
Al ver la montaña Chillida intuyó la fuerza religiosa del lugar y no tuvo ninguna duda acerca de la idoneidad de la montaña para su obra artística, eso sí, sólo si la montaña quería el espacio en su seno, y es por eso que los sondeos darían la respuesta que Chillida estaba buscando”. 
El proyecto de horadar la montaña de Tindaya contó con una firme resistencia de la sociedad majorera, con acciones legales y civiles de protesta que acabaron con la paralización temporal del proyecto. La historia del proceso rocambolesco, con implicaciones políticas, empresariales y judiciales acabaron por agotar la paciencia de bienintencionado artista vasco, que acabó dándose cuenta de su instrumentalización y se alejó discretamente del mismo hasta su fallecimiento en el año 2002.
Después de una pausa de más de una década el presidente del Cabildo de Fuerteventura ha declarado recientemente la decisión de la alta  institución majorera de retomar el proyecto de extracción de la traquita según el diseño de Chillida, cuyos derechos han sido cedidos oportunamente por los herederos del escultor.
Es indudable que Chillida es un artista de talla mundial, con reputados diseños que combinan la naturaleza con la creación humana, y su intervención en la montaña de Tindaya hubiera supuesto una obra única de características megalómanas, dadas las dimensiones del sitio elegido. Pero las preguntas que siguen abiertas sin respuesta es: ¿mejoraría las condiciones de la montaña sagrada tras la obra? ¿la haría más atractiva después de meses de trabajos de ingeniería y de infraestructuras nuevas o sólo serviría para que los adjudicatarios tuvieran a su disposición millones de metros cúbicos de traquita ornamental de gran valor?
“El proceso constructivo del vaciado del material sigue una perforación a sección constante, empezando por la boca de entrada, llegando a la cavidad central y terminando a las dos salidas superiores. El material excavado se va extrayendo a base de vagonetas por la embocadura de entrada. Las dificultades mayores, debido a sus dimensiones, recaen en la cavidad central donde existen dos posibles alternativas de ejecución: la más tradicional sería la estabilización de la cavidad mediante bulones, mientras que la opción escogida parte de una galería superior por donde se puede ejecutar el techo de la cavidad antes del vaciado total de la misma. Es lógico pensar que este último procedimiento tiene la contra partida de que al tener un agujero más puede ser más perjudicial  aunque por él pueden pasar todos los sistemas de mantenimiento.
A mayor homogeneidad del macizo rocoso mayor será la distribución general de tensiones en él debido a las cavidades, y por tanto, a los esfuerzos que va a ser sometido. Por ahora, los modelos de elementos finitos en tres dimensiones se han hecho a partir de la piedra de las canteras y es de extrañar que sean negativos con la roca del interior de la montaña, en teoría de mayor resistencia.
La única dificultad radica en el modelo de trabajo, se supone un modelo continuo del terreno a diferencia del discontinuo real debido a los diques sobre todo. Es por eso que el uso de bulones se hace necesario, actuando en el terreno del mismo modo que la tierra armada. A pesar de todo esto, la redistribución de tensiones también viene dada por el tipo de forma de extracción de la piedra, siendo mejor un corte vertical a un corte horizontal.
Chillida no le daba mucha importancia a los acabados del bulonado y a este tipo de aspectos, que aunque tengan mucha interferencia a nivel visual, son la respuesta a la misma cavidad, y por tanto, sería inútil tratar de esconder lo que la montaña pide. El acabado superficial de las cabidades se hará como en las canteras, mediante un corte de sierra.
José Antonio Fernández Ordóñez era consciente de los problemas geotécnicos, ingenieriles y socioambientales de toda la construcción, pero lo veía como una dificultad más del proyecto ya que este convenía para la sociedad actual y para la futura. Es por eso que se reunió con un equipo de especialistas expertos en ecología, análisis y percepción del paisaje, vegetación, fauna, turismo e ingeniería civil, más un equipo de colaboradores especialistas locales para realizar el estudio del actual proyecto de Tindaya, del proyecto de construcción y del impacto que tendrían sus obras”.
Una intervención de tales características supondría además la profanación de un lugar único, ya considerado un monumento natural por sí mismo, similar en consideraciones al Monte Uluru en el Centro de Australia, el monte Athos en Grecia, el monte Sinaí en Egipto o el Monte Ararat en Turquía o el mismo Monte Fuji en Japón.
Monte Fuji
Monte Fuji
(elsilenciodeulises.wordpress.com)
A lo largo y ancho de todo el planeta se encuentran montañas con características especiales, siendo lugares simbólicos por sí mismos, sagrados y respetados desde siglos. Y ninguno de ellos necesita ser profanado, horadándolos, para convertirlos en lugares de dudosas peregrinaciones turísticas.
“La realización de los sondeos se ejecutará mediante cuatro plataformas temporales construidas en la zona norte de la montaña mediante la ayuda de transporte por helicóptero para no dañar la superficie de la montaña. Tendrán aproximadamente 80 metros cuadrados y estarán asentadas sobre capas protectoras de fibra geotextil y PVC para una protección medioambiental máxima. En algunos determinados lugares se añadirá una protección de neopreno y dispositivos de decantación y reciclaje del agua de refrigeración de la máquina perforadora. Se utilizaran grúas derrick para el movimiento de los materiales. Los grabados podomorfos situados en el sur de la montaña no se verán afectados por este estudio técnico. Es tal la importancia dada a estos elementos que la protección medioambiental significa la mitad del presupuesto de ejecución”.
En Canarias hemos cometido ya suficientes profanaciones a nuestro territorio para no haber aprendido de ellas. Sólo hace falta darse un paseo por las costas de nuestras islas para comprobar la destrucción que hemos causado en aras de un turismo de masas. Hemos pagado un alto precio, sacrificando mucho de nuestro territorio original al dios Mammon del turismo, que exige un pago cada vez más alto, hipotecando nuestro futuro en aras a un desarrollismo depredador de espacios únicos.
Como he escrito en un artículo previo criticando los disparatados proyectos de teleféricos en Gran Canaria, el perfil de nuestras montañas es -como mínimo- tan atractivo como el del ”skyline” de Manhattan o París. En Fuerteventura no se necesita una torre Eiffel ni un rascacielos como en Hong Kong para atraer más turistas. El paisaje y las playas  necesitan poco para que los europeos se sientan ya atraídos. No es necesario agujerear Tindaya ni Tirba, ni Gairía para ello. No debemos permitir que se profane Tindaya al igual que los japoneses no profanarían el Monte Fuji, los napolitanos el Vesubio o los suizos el Matterhorn.
*Enlace al dossier de “Salvar Tindaya”
https://amec.files.wordpress.com/2011/01/dossier-tindaya.pdf

miércoles, 16 de marzo de 2016

FUERTEVENTURA. UN VIAJE A LOS ORÍGENES


Esta entrada se publicó primero en Canarias Cultura

El sol naciente empezaba a alumbrar la cumbre de Licanejo, por encima de los cuatrocientos metros  sobre el nivel del mar, dorándola con arreboles. La aguzada vista de los pastores, desde  abajo en el valle de los Mosquitos, había localizado varios pequeños grupos de cabras: unos cerca de la divisoria de aguas de la cresta de Jandía, otros esparcidos entre los cantiles y las fugas de la montaña, aprovechando el rocío de la mañana en las pocas plantas que se atrevían a crecer en las laderas.
A nuestras espaldas, en dirección al mar, en los tableros llenos de aulagas, también se divisaban algunas cabezas de ganado caprino triscando entre la hierba de guirre seca. Al otro lado del fondo del valle, cubierto de grupos de espinosos cardones de Jandía, la ladera todavía permanecía  en la sombra y ascendía en acusada pendiente hasta la cima del Cuchillo del Palo, a casi 600 metros sobre el océano.
Después de deliberar, los pastores se dividieron en dos grupos: uno subiría por el empinado macizo de basalto del Cuchillo, ayudándose de la lata -el garrote majorero- adentrándose en el valle con una maniobra envolvente digna de una estrategia militar, destinada a dirigir las cabras hacia el sur. Mientras tanto otro pequeño grupo se dirigiría por la carretera al valle de Jorós, un poco más al norte, para empezar su batida desde ahí.
Fuerteventura antonio 1
Los silbidos y los gritos de la partida de pastores empezaron a resonar en el valle, indicando que la apañada de ganado había comenzado. Algunos balidos lejanos respondían a las voces humanas, sabiendo que subían a por ellas. Dos escasas decenas de ágiles pastores a pie salpicaban el valle, desde las crestas de la cordillera de Jandía hasta la costa de sotavento, abarcando más de treinta kilómetros cuadrados de superficie.
La pequeñez humana quedaba de manifiesto ante la magnitud del territorio. En la distancia los hombres no parecían mayores que un ejemplar cabrío y ni siquiera la agilidad del mejor de los pastores era rival para cualquier cabra, que se movía por su territorio natural. El ser humano estaba físicamente en inferioridad ante las cabras adaptadas a la agreste geografía. A pesar de ello, los pastores actuaban con el convencimiento atávico de los cazadores neolíticos de que su organización y valentía suplían su desventaja física. Tuve la sensación de viajar al tiempo de mis antepasados: así debió ser hace diez mil años.
Los mandadores de los pastores -desconfiados, con razón, de mis habilidades atléticas- me destinaron a labores de apoyo, conduciendo una de las rancheras todoterreno, siguiendo desde la distancia de la pista polvorienta las evoluciones de aquellos habilidosos cabreros, pendientes de las posibles necesidades de la partida, situación que aprovechamos mi esposa y yo para tomar fotos.
Unos veinte pastores, desde los doce a los setenta años, participaban activamente en la apañada, diseminados en una enorme extensión de terreno abrupto, azuzando al ganado con un estrépito de sonidos.
Fuerteventura antonio 2
Algunos silenciosos perros bardinos, que atajaban los pasos a los ágiles machos que buscaban escapar hacia las crestas de la montaña, se mostraban imprescindibles. Las cabras recién paridas llevaban a sus baifos a un ritmo frenético por los andenes de la montaña, mientras otras buscaban la huida hacia la costa donde los barranquillos tenían cuevas perdidas.
Había varios mandadores que coordinaban desde la pista de Jandía, pero cada pastor actuaba de forma autónoma, intentando que el menor número posible de animales escapara al cerco. En medio de la inmensidad de los cuchillos de Jandía, se silbaban unos a otros para avisarse. Donde no llegaba el agudo silbo, lo hacía una llamada de teléfono móvil: “Fulano, el macho albardado se vira para la degollada a tu derecha, ten cuidado”.
Mientras el sol se levantaba sobre el horizonte, la partida avanzaba hacia el sur, dirigiendo pequeños grupos de ganado guanil hacia la gambuesa, situada en los llanos cercanos a la montaña Morisca, donde algunos ya preparaban los corrales y otros el lugar de reunión.
Fuerteventura Antonio 3
Los pastores majoreros son legítimos herederos de la tradición pastoril prehispánica, común a todas las islas, donde las cabras se dejaban en libertad para que buscasen alimento por su cuenta. Varias veces al año los pastores organizan partidas para “apañarlas”. Las “apañadas”, en su origen, eran actos necesariamente comunales, donde participaban todos los habitantes de una zona determinada, para capturar al ganado guanil, que es como se denomina ese tipo de ganado suelto. En las apañadas se aprovecha para ahijar y marcar a los baifos, castrar a los machos y celebrar posteriormente una fiesta amenizada de timples y versos.
Llegamos a la gambuesa con el sol próximo al mediodía. Estaba situado en una pequeña meseta de piedra arenisca, donde había restos de  construcciones y corrales antiguos, y desde donde se divisaba una gran extensión de terreno descendente hasta la punta sur de Jandía y más allá, hasta el horizonte neblinoso donde se adivinaba el perfil difuso de Gran Canaria.
Algunos pastores mayores se apresuraban a preparar el lugar, revisando la alambrada extendida como un enorme embudo metálico por encima del tablero donde esperaban al ganado. La alambrada sustituía el clásico diseño de corral  de piedra seca de las gambuesas majoreras, aunque su diseño era el mismo, terminando en un fonil de piedra que obligaba al ganado a entrar en el corral.
Mientras se acondicionaba el lugar, la apañada del sureste de Jandía seguía su curso, empujando a las cabras hacia su destino por riscos y tableros. En la distancia se apreciaba a los animales como pequeños puntos dispersos que se acercaban progresivamente, emitiendo algunos balidos lejanos. Detrás de ellos también era posible ver las figuras enhiestas de los hombres, recortadas contra el horizonte, armados de sus latas y precedidos de sus perros, como pastores míticos de otros tiempos, azuzando a los animales sin descanso.
La llegada en tropel de los animales hizo que todos los presentes en el campamento dejáramos nuestras labores para colocarnos estratégicamente para impedir la fuga de cualquier ejemplar. Nos situamos a ambos lados de la alambrada, como su extensión, en abanico. Algunas cabras hicieron un último intento de escabullirse entre los barranquillos. Este postrero intento resultó vano, pues los que allí estábamos lo impedimos con silbidos, voces y piedras lanzadas por delante de su ruta.
Todas acabaron dirigiéndose al final del embudo y entrando en la gambuesa.
Al llegar al corral los animales parecían estar resignados a su suerte y, tras pasar por un antiguo goro de piedra , se agruparon en un gran espacio circular cerrado con alambre. Había más de un centenar y medio de ejemplares de todas las edades: la primera parte de la “apañada” había llegado a su fin.
Fuerteventura Antonio 4
Los pastores se dispusieron en torno al ganado, admirando y reconociendo a los animales. Cada uno  buscó a los suyos por las marcas de las orejas y los distintivos pelajes de cada cual: “Allí está el macho morisco negro, Pedro”, “allá la cabra melada cinchada con los dos baifos berrendos de Juan…”
Según acabó la “apañada” en el campo, se fueron acercando al remoto lugar donde estaba la gambuesa varias decenas de personas deseosas de observar la ceremonia del marcado, entre ellas un concejal del  ayuntamiento de Pájara y el propio presidente del Cabildo Insular de Fuerteventura, Marcial Morales.
Después de la identificación de la propiedad de cada cual, se procedió al marcado de los baifos bien ahijados, al ordeño de algunas cabras que tenían ubres demasiado llenas porque las crías no mamaban de ese lado y al castrado de los machos, siguiendo las ancestrales tradiciones de los pastores majoreros.
Fuerteventura Antonio 5
Después del laborioso proceso, los animales eran puestos de nuevo en libertad, para que siguieran pastando en el semidesértico territorio hasta el siguiente año. Tras varias horas de minucioso marcado, los pastores liberaron a las cabras y , con la misión cumplida, se dispusieron a celebrar una comida campestre con el asado de carne de cochino.
El asadero y la parranda consecuente estuvo amenizada por el timple de David Rodríguez, “El Majorero” y las voces de los curtidos pastores, entre ellos su propio padre. Mientras algún pastor comentaba irónico, que se comía carne de cerdo en una apañada de cabras, como si aquello fuera una afrenta.
Resonaban los versos pícaros e ingeniosos y se comentaban los hechos del día. Mientras la tarde empezaba a caer los asistentes se iban retirando de aquel lugar remoto donde las viejas piedras parecían contener la memoria de cientos, si no miles de años de apañadas de ganado. Entre las grietas pude ver restos de lana de oveja, huesos de ovicaprinos y miles de conchas de lapas,. burgados y mejillones blanquecinos, acumuladas en concheros centenarios. Aquel lugar tenía el aura de los orígenes.
David Rodriguez
David Rodríguez
Volvimos de Fuerteventura como si hubiera sido un viaje de regreso al pasado de Canarias, todavía vivo. Ahora que está abierto el debate sobre los ganados asilvestrados, con campañas de erradicación con rifles en Gran Canaria de las cabras guaniles, uno debe preguntarse si no son mucho más perjudiciales para la biodiversidad la construcción de los grandes parques zoológicos o los acuarios, diseñados para la explotación turística de animales exóticos, que la contención racional  del número de cabras sueltas por medio de apañadas tradicionales, que nos recuerdan nuestro pasado, donde la ganadería caprina era una de las bases de la economía insular.
Quizás habría que considerar la posibilidad de pensar en promocionar las apañadas canarias tradicionales como se hace en Galicia, por ejemplo, con la famosa “A rapa das bestas”, de Sabucedo en Pontevedra, donde los ganaderos capturan cada año a los caballos  semisalvajes del Consello, para marcarlos, en una  http://www.rapadasbestas.es/index19b1.html?q=gl/taxonomy/term/5 multitudinaria fiesta comunal con muchas similitudes  a las “apañadas” de cabras majoreras; aunque  quizás sea mejor que no.
Con agradecimiento a los pastores de Jandía.

martes, 5 de enero de 2016

La arena de la memoria




ποταμοῖς τοῖς αὐτοῖς ἐμβαίνομεν τε καὶ οὐκ ἐμβαίνομεν, εἶμεν τε καὶ οὐκ εἶμεν τε.
En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos].
En Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker, 22 B12
Heráclito de Éfeso
Belén de Arena de Las Canteras
La cita de Heráclito de Éfeso que encabeza estas líneas ha sido mejor conocida en tiempos modernos por la vulgarización que recoge Platón en el Crátilo, simplificándola, al sostener que nunca nos bañamos dos veces en el mismo río, que ni el agua ni nosotros permanecemos inertes ni en el tiempo ni en el espacio. No sé si debo asociarme con los presocráticos y cambiar el agua del río por la arena de la playa.
Son los granos de arena casi tan incontables como las moléculas de agua y sostengo que no hay dos granos iguales. Unos son esquirlas de negro basalto, otros minúsculos fragmentos de moluscos e, incluso alguno está compuesto de obsidiana negra. Parecen homogéneos de lejos y heterogéneos bajo la lupa. Cada grano es único y en continuo cambio erosivo.
He pasado muchas horas entre las arenas de las playas y las aguas del mar que nos rodea. He nadado en alta mar y cerca de la costa, he cruzado las arenas fósiles de Jandía y construido castillos de arena en varias playas, soñando edificar castillos inexpugnables y excavar pozos para viajar al centro de la Tierra. La mayoría de las veces para acabar con castillos de prosa fantasiosa y pozos de poesía insondables, sin llegar a saber del todo si eran los mismos granos de arena que me han inspirado desde la niñez, transmutados en palabras.
En mis recientes paseos por la playa que me vio nacer hace más de medio siglo, he descubierto que no soy el único que ha jugado con esa arena y que tengo compañeros de juego procedentes de otras lejanas orillas que también juegan con los granos aún hoy, de mejor y artística manera.
Belén de Arena de Las CanterasLa décima edición del Belén de Arena de la playa de Las Canteras de la capital grancanaria ocupa un área aproximada de 2700 metros cuadrados y se ha trabajado duro para transformar la arena en castillos, pastores y reyes. Dicen las frías cifras que palas mecánicas y varias decenas de trabajadores han tenido que mover un volumen de unos 20.000 metros cúbicos de arena rubia para realizar una obra de arte efímero.
En la preparación de este belén de arena han bregado gran cantidad de personas durante dos semanas, destacando la labor de cinco reconocidos escultores procedentes de 4 países distintos: Turquía, Rusia, Italia y España, que han confeccionado cinco grupos escultóricos distintos, convirtiendo al Belén de Arena de Las Palmas de Gran Canaria en el mayor y más importante de Europa y, probablemente, en uno de los mayores del mundo durante el invierno.
Belén de Arena de Las Canteras
Miguel Rodríguez Pérez
Tuve el honor de disfrutar en compañía de varios amigos de las explicaciones de Miguel Rodríguez Pérez, organizador del acontecimiento y alma mater de los diez años del mismo. Miguel lleva más de 23 años organizando muestras de esculturas de arena en la playa y una década con la forma actual de gigantesco belén, que ocupa casi el equivalente a un campo de fútbol.
Curiosamente, la zona donde está enclavado el belén de arena era mi territorio veraniego en los lejanos años sesenta del siglo pasado. Recuerdo la caseta de lona azul de la familia, adosada al muro del paseo, la arena caliente cuando los primos volvíamos a la carrera del agua, esquivando bañistas, llevando cada uno un balde de agua para construir el castillo, con muros, fosos y torres almenadas, donde refugiarnos antes de que mi madre ordenara la retirada según caía la tarde. Reconozco la misma perspectiva, con una línea imaginaria trazada desde la orilla en dirección al Teide, y dejando a la izquierda visual al cono de la montaña de Gáldar. Por allí vi por primera vez el rayo verde del ocaso solar al ocultarse tras Tenerife.
Cuando volvíamos al día siguiente, la marea de turistas rubicundos, el viento y la mar habían reducido nuestra fortaleza a granos calcáreos perdidos entre los demás. Eso nos estimulaba a reconstruirlo todavía más imponente que el día anterior. Tuvimos periodos donde nuestra esperanza era la de levantar una fortaleza inexpugnable para todos aquellos bárbaros que nos asediaban: rechonchos turistas suecos, jugadores de fútbol playero y el sempiterno riesgo de la marea que subía más rápido que nuestras endebles murallas.
La visita a la X Edición del Belén de Arena me ha vuelto a esos recuerdos de arquitecto infantil, pensando si alguno de aquellos granos de la infancia se habían configurado dentro del maravilloso castillo de ensueño de Leonardo Ugolini, que posee la maestría de los arquitectos del Renacimiento, para modelar una fortaleza digna de la Alicia de Lewis Carroll.
Belén de Arena de Las Canteras
Otro de los geniales artistas de la arena es el grancanario Etual Ojeda, quien ha sublimado el arte del “arenismo” en la playa de Las Canteras, donde ha trabajado desde su juventud. A sus sabias manos se deben este año los Reyes Magos y sus dromedarios del jable.
La escultora turca Eda Kaytan es la artífice del paisaje canario de la entrada del Belén. A sus sensibles manos se le debe la representación en altura de un paisaje local, quedando retratado un viejo pastor de arena que podría ser tanto de Artenara como de la Anatolia.
Dos escultores rusos, Alexey Diakov y Alexey Schotov, representan la embajada del gran país del norte en nuestra arena clara, trayendo ecos de zares e iglesias ortodoxos.
Diakov esculpe con reminiscencias a los iconos rusos.
Mientras que Schotov ha modelado un espectacular nacimiento con los bustos de José y María, abrazando un niño Jesús esculpidos con grandiosidad a cuatro metros sobre el suelo, con la magnificencia de las grandes esculturas rusas.
Belén de Arena de Las Canteras
Mientras paseamos con admiración entre las esculturas, Miguel Rodríguez Pérez nos explica las dificultades para convencer cada año a las autoridades municipales -sean del color político que sean- de la exclusividad de la manifestación, para que el Belén de arena de la playa de Las Canteras continúe, de los beneficios que representa para la ciudad, de los miles de visitantes diarios (casi cien mil visitantes en la primera semana) que se van satisfechos y comentando que cada año supera al precedente, de la calidad de los artistas que acuden, de la escuela para nuevos artistas de la arena.
Belén de Arena de Las Canteras
Se queda casi afónico argumentando en el aire húmedo de la tarde, defendiendo su obra. Mientras tanto yo sueño también de aquel niño que fui y que jugaba en esta arena que ahora admiro.
Fotos de Tato Gonçalves

Nombramiento como director de GlobalCultura

 Artículo original

 

El nombramiento oficial de Antonio Cabrera Cruz coincide con la inauguración de siete canales dedicados a la cultura de cada una de las siete Islas Canarias


Enrique Mateu y Antonio Cabrera
Enrique Mateu y Antonio Cabrera / Foto: Roberto Greciano
Enrique Mateu
CEO de Global Canales
“Cuando el 22 de febrero de 2013 inauguramos nuestro primer canal web de cultura, Canarias Cultura, estábamos emocionados con las 4.802 visitas que tuvimos durante el primer mes.
Ahora, dos años y medio más tarde, hemos multiplicado por cinco las visitas, tenemos 14 canales dedicados íntegramente a la cultura, media docena de canales dedicados a otros sectores estratégicos como la ciencia, la tecnología o los puertos marítimos bajo la marca Global Canales, y una red de 24 profesionales especializados en soluciones creativas mediante Innovación Abierta que se denomina Global Soluciona.
Pero hoy, además, se suman otros siete canales dedicados a la cultura de las Islas. Uno por cada Isla. Siete ventanas para que las Industrias Culturales y Creativas de Canarias puedan difundir su trabajo y, además, para que les sirva de herramienta para la generación de proyectos colaborativos y actividades dinamizadoras del sector mientras se facilita a turistas y residentes el acceso a los contenidos culturales de Canarias.
Para este nuevo reto, para esta nueva etapa, hemos querido contar con un profesional altamente cualificado; Antonio Cabrera Cruz, un magnífico escritor, maestro y poeta pero también sindicalista, articulista, etnográfo y coleccionista, graduado como Bachelor of Science in Business Administration por la Universidad de Phoenix y tatuado a letras por los escritos de Alejo Carpentier y Miguel Delibes.
Desde hoy Antonio Cabrera Cruz será nuestro CEO de Global Cultura con 21 canales web internacionales a su cargo. ¡Bienvenido!

LA LÁMPARA INCANDESCENTE

Antonio Cabrera Cruz
CEO de Global Cultura
Antonio Cabrera CruzHoy comienza mi andadura en Global Cultura, con la apertura de siete nuevos canales culturales, uno por cada una de las siete Islas Canarias, uniéndose a otros catorce canales que ya están en funcionamiento, creando una amplia red de canales culturales bajo la coordinación de Global Cultura.
También hoy se cumplen 136 años de un trascendental descubrimiento tecnológico, que cambió nuestras vidas. El 21 de octubre de 1879 Thomas Alva Edison consiguió que una lámpara de filamento incandescente alimentada con electricidad funcionara durante 48 horas de forma ininterrumpida, dando comienzo con ello, no sólo a uno de los inventos trascendentales para la civilización tecnológica, sino a una nueva era.
Thomas Alva Edison mejoró otros diseños que sólo habían funcionado en los laboratorios, al utilizar un filamento de bambú recubierto de carbón y evolucionarlo hasta conseguir la fiabilidad de su diseño de lámpara incandescente, que es el mismo que hemos venido utilizando casi inalterado hasta bien entrado el siglo XXI.
El genio de Menlo Park también descubrió en 1880 el efecto que lleva su nombre al experimentar con distintos filamentos metálicos para mejorar la bombilla eléctrica, descubriendo de paso los diodos y las válvulas termoiónicas, esenciales para los fundamentos técnicos de grabación y transmisión de sonidos y, eventualmente, la emisión y recepción de imágenes a distancia.
En suma, Edison abrió el camino a muchas de las tecnologías de comunicación que cambiaron nuestra vida y nos han permitido llegar un siglo más tarde hasta la red de redes, Internet.
En este día aniversario del invento de Edison asumo la coordinación de estos canales culturales de Global Cultura con la ilusión del niño que alguna vez leyó la biografía del genio de Menlo Park entre las lecturas del Reader’s Digest, haciendo también propio el espíritu de Enrique Mateu, fundador también de Global Canales y Global Soluciona que son los padres de Global Cultura.
La tarea que tengo por delante es un formidable reto intelectual: consolidar los canales ya existentes -que tienen una exitosa trayectoria- y abrir nuevos canales que sean los vehículos donde los creadores de la Cultura puedan dar a conocer su obra y los ciudadanos puedan acceder a ellos sin condiciones, límites geográficos o censura alguna.
tomas alva edisonAsí como Edison creó un formidable equipo de científicos y colaboradores para crear distintas empresas y laboratorios de investigación que formaron una red de empresas que continúan sus actividades hasta hoy (entre ellas la General Electric, que aglutina todas las empresas de procedencia del sector eléctrico), propongo abrir Global Cultura a la participación de personas de la cultura, sean creadores o consumidores; y para ello ofrezco como nuevo CEO de Global Cultura mi compromiso personal para conseguir hacer de nuestros canales culturales una referencia en el sector de la cultura, para que trasciendan más allá de las fronteras naturales, convirtiéndose en faro cultural.
Pretendo que Global Cultura se convierta en el equivalente a la bombilla incandescente de Edison, iluminando el sector hacia el futuro. Sé que no será fácil y que habrá obstáculos y dificultades, pero estoy convencido de que Global Cultura tiene futuro y entre todos lo conseguiremos.
Para ello me pongo incondicionalmente al servicio de los responsables de todos los canales ya existentes y a disposición de cualquier creador o lector de nuestros medios, haciendo propias las palabras de Thomas Alva Edison: “Theres is always a way to do it better. Find it!”*
* “Siempre hay una forma de hacerlo mejor. ¡Encuéntrala”

lunes, 7 de septiembre de 2015

TURISTA EN MI CIUDAD (EL MUSEO CANARIO)


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 Este artículo fue publicado primero en CanariasCultura.com

En este agosto raro, de calores caribeños, tormentas perdidas y lunas brillantes, echo de menos las medusas en la playa y la habitual panza de burro que cubre la ciudad. Entre margulladas lentas y sesiones de Tai Chi intento ponerme en la forma física que tolere mi cuerpo pesado, bien cumplido ya el medio siglo, mientras llega la inspiración que me permita concluir la novela que me quita el sueño.
Agoniza este “ferragosto” a la orilla del río Tíber Guiniguada, cubierto de asfalto y hormigón, y me acerco una mañana de éstas a lo que fue el palmeral donde se fundó la ciudad del Real de Las Palmas. Tengo nostalgias que recordar y calles que recorrer, esquinas de besos furtivos y pasiones vitales que son memorables.
Me camuflo entre los turistas que transitan por las calles de la Vegueta, vestido de pantalón corto con bolsillos de explorador urbano, camiseta sin marca, chancletas de paseo y cámara de fotos en ristre, vagando junto a mi esposa, mirándolo todo con ojos ajenos, prestados, queriendo ver mi ciudad casi como un extranjero, como forastero, lustrando recuerdos, restaurando la memoria, reconstruyéndome al paso lento, medio guiri, medio isletero.
Hace calor y el cielo muestra un azul profundo, limpio de la turbidez del alisio. Parece que estuviéramos en el tardío verano de octubre y no en agosto. Cae la sombra huidiza de los balcones sobre los empedrados ardientes, bajando la sensación de calor a los caminantes según se aproxima el mediodía, mientras una brisa suave sube desde la mar que se intuye al final de las calles abiertas al naciente.
Vemos grupos pequeños de turistas que vagan entre las calles con mayor o menor tino, unos provistos de guías de papel, otros armados de artilugios electrónicos, algunos buscando asiento en locales de caña y tapa, unos pocos acertando con un magnífico restaurante francés de la plaza de Santa Ana.
Entre el tráfico de turistas alguna amable señora nos brinda ayuda -al vernos perdidos buscando una casa que ya no existe- como si no supiéramos que el antiguo colegio Viera y Clavijo cayó víctima de la ignorancia para que hicieran un “no-sé-qué”  de hormigón sin ventanas en su solar o que la casa de la ventana medieval en la esquina de la calle de la Pelota está vacía como el alma que la limpió.
La mirada en un patio colonial con frutos de aguacate pendientes de las ramas y un estanque con nenúfares y el ruido del agua, me reconcilia con los habitantes de un barrio que ha ido languideciendo entre propietarios que han descuidado sus tesoros y unas autoridades municipales permisivas para ignorar cómo se abrían techos y ventanas para que los elementos, las palomas y la carcoma erosionaran nuestro patrimonio.
Este turista sensible paseaba con ánimo agridulce por el corazón histórico de su ciudad natal, maravillado por fachadas y balcones, por la cantería de basalto, las gárgolas de algunos vierteaguas,  la sobriedad de iglesias y palacetes, dormidos desde hace tiempo, esperando algún amanecer donde la mayoría abra los ojos antes de que sigan cayendo vigas y teas.
Entramos en el Museo Canario sabiendo que hordas de bárbaros sin alma habían volado horas antes el templo de Baal en Palmira, después de decapitar a su conservador, héroe en su tragedia. Me recordé imberbe a los veinte años cuando conocí a Jesús Cantero Sarmiento, coordinador entonces de la Comisión de Arqueología, dándome la bienvenida en los locales de la calle Santa Bárbara y al mundo de los aborígenes canarios, a la amistad, las investigaciones de campo; pero también a las intrigas y traiciones -aunque ello sea parte de otra historia que alguna vez contaré.
Le hice de guía a mi mujer, explicando lo que la centenaria institución no explica. Después de años de ausencia el Museo parece detenido en el tiempo. Casi nada ha cambiado desde los años noventa del pasado siglo: las maquetas, los textos escritos a máquina de escribir, cortados y pegados, mostrando signos de despegarse, todo sigue igual, incluyendo la macabra colección de cráneos del doctor Vernau, los restos de las momias, profanados sus sudarios, expuestas con el descuido y la desidia que nadie osaría en otro país civilizado, lejos de su descanso funerario.
A pesar de haber identificado alguna pieza de molino naviforme que mis manos limpiaron a los veintidos años y una vasija pintada con almagre que transporté en mi mochila desde Arguineguín a los veintitrés, salvándola de un tractor con insignias del ayuntamiento de Tunte, ya nos íbamos de allí con la tristeza en los ojos, cuando vimos en el mostrador a unos turistas alemanes que buscaban explicaciones en su idioma o en inglés, en vano. Para su decepción todo está escrito en español y nadie chapurrea otro idioma. Los displicentes trabajadores se limitan a entregar un tríptico introductorio en tres idiomas, a cambio de los 4 Euros de la entrada y eso es todo. No hay una sola palabra escrita que no esté en castellano.
Durante las casi dos horas de nuestra visita sólo entraron otras seis personas, dos peninsulares y cuatro extranjeros. Su visita duró muy poco tiempo y creo que se fueron decepcionados con la falta de información, tanto escrita como hablada, para interpretar todo la información que los objetos representan.
El Museo sigue con su diseño decimonónico, donde los “trofeos” son los que explican el todo, fuera del contexto del que alguna vez formaron parte, casi tanto como cierta consejera del Gobierno de Canarias, de incultura cierta, que pretendió estar en contacto con el mismísimo doctor Chil -supongo que en espíritu- para preparar un futuro falso.
El Museo preserva en sus fondos-tanto los expuestos como los que no- muchos tesoros que probablemente no se hubieran conservado de otra manera, pero hoy día hay medios tecnológicos que podrían ayudar a explicar su significado mucho mejor, más allá de una colección de objetos preciosos.
Hemos visto muchos turistas transitando la parte antigua de la ciudad, pero dudo que muchos aprecien algo más que bonitas fachadas y alguna cerveza refrescante. Se han peatonalizado algunas calles y hay algunos nuevos negocios, sobre todo de restauración, pero sigue habiendo muchas casas en estado de abandono, esperando alguna casualidad o lotería urbanística que les permita ser vaciadas para edificar adefesios de hormigón en su lugar.
Echamos de  menos, no sólo la disposición institucional del Ayuntamiento, el Cabildo y el Gobierno de Canarias, sino la voluntad ciudadana de cuidar nuestro patrimonio como lo hacen los pueblos civilizados, contando con la ayuda de técnicos comprometidos con su trabajo y su trascendencia; si no, mucho me temo que el futuro será la decadencia y la pérdida, igual de horribles que las voladuras de los fanáticos de Siria e Irak, que busca eliminar la memoria.

miércoles, 13 de mayo de 2015

EL HOMBRE QUE CALCULABA

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Este artículo apareció primero en el digital Canarias Cultura

Ha caído en mis manos afortunadas otro tesoro, el maravilloso libro de divulgación matemática,”El hombre que calculaba”, escrito por el novelista, matemático y pedagogo brasileño, Júlio César de Mello e Souza, más conocido por su arabizado Malba Tahan.
Durante la primera mitad del siglo XX varias generaciones de pensadores brasileños se introdujeron  en la cultura científica arábiga. Entre ellos destaca el carioca De Mello y Souza, quien más tarde, incluso, arabizó oficialmente su nombre a Malba Tahan.
“El hombre que calculaba” es una maravillosa obra de divulgación científica a modo de relato oriental, inspirado en las historias de las Mil y Una Noches, novela ejemplar a la manera clásica, donde el narrador toma parte de la historia sin ser el protagonista principal, donde un viajero-narrador,  Hanak, conoce al joven pastor Beremís Samir, que destaca por su habilidad para los cálculos de todo tipo, así como su honestidad y equidad, acompañándolo en un viaje ejemplar por las míticas tierras de Oriente.
Malba Tahan fue admirado por muchos de sus coetáneos, entre ellos, por el mismísimo Jorge Luis Borges, a su vez fascinado por este mundo árabe clásico, heredero científico y literario de la Grecia clásica. En estos días donde el mundo musulmán sufre las convulsiones del fanatismo y el extremismo religioso poco interés despierta en occidente, salvo el de vincularlo a terrorismos y oscurantismos, la obra y las referencias de Malba Tahan a la poesía y sabiduría del mundo islámico       pueden ayudar a entender mejor el importante papel de sus pensadores, científicos y literatos.
Recomiendo este libro, tanto por sus virtudes didácticas como por sus cualidades filosóficas y literarias.  Malba Tahan, o como él mismo lo escribiera «yo, el-hadj jerife Ali lezid lzz-Edim ibn Salim Hank Malba Tahan» y «Breno de Alencar Bianco», para lograr tal vez mayor atención, en su país de origen, Brasil, hacia su obra didáctica. En cierta ocasión uno de sus biógrafos aseveró acerca del profesor: «Es el único profesor de matemáticas que ha llegado a ser tan famoso como un jugador de fútbol», al menos en su país natal.
El ilustre maestro escribió 69 libros de cuentos y 51 de matemáticas y otros temas. En 1995 se vendieron más de dos millones de copias de sus publicaciones.  Este libro alcanzó su 54ª edición en el año de 2001.
Mello y Souza es conocido por haber realizado una investigación tenaz y profunda así como fructífera, en la que también aparecen trabajos sobre historia y geografía; especialmente sobre la cultura islámica clásica lo cual se hace bien presente en varios de sus libros.  No viajó demasiado en vida, salvo a los países vecinos de Argentina y Uruguay,  pero jamás sentó pie en los desiertos o ciudades árabes que tanto se afanó por describir en sus obras.
Les incluyo un capítulo completo de “El hombre que calculaba” por a alguien le atrae lo suficiente para querer saber más.
CAPÍTULO 22
En el cual visitamos los prisioneros de Bagdad. Cómo resolvió Beremís el problema de la mitad de la “x” de la vida. El instante de tiempo. La libertad condicional. Beremís aclara los fundamentos de una sentencia.
La gran prisión de Bagdad tenía el aspecto de una fortaleza persa o china. Se atravesaba, al entrar, un pequeño patio en cuyo centro se veía el famoso “Pozo de la Esperanza”. Allí era donde los condenados, al oír la sentencia, perdían, para siempre, todas las esperanzas de salvación.
Nadie podría imaginar la vida de sufrimientos y miserias de aquellos que eran encerrados en el fondo de las mazmorras de la gloriosa ciudad árabe.
A la celda en que se hallaba el infeliz Sanadique, que desde ya hacía pensar en cosas espeluznantes, trágicas y tremendas, llegamos guiados por el carcelero, y auxiliados por dos guardias.
Un esclavo nubio, casi un gigante, conducía una gran antorcha, cuya luz nos permitía observar todos los rincones de la prisión.
Después de recorrer un corredor estrecho, que apenas daba paso a un hombre, descendimos por una escalera húmeda y oscura. En el fondo del subterráneo se hallaba el pequeño calabozo donde fuera encerrado Sanadique. En él no entraba ni la más tenue claridad. No se podía respirar el aire pesado y fétido sin sentir náuseas y vahídos. El suelo estaba cubierto de una capa de lodo putrefacto y no había, entre las cuatro paredes, ninguna cosa que pudiese servirse el condenado para descansar.
A la luz de la antorcha que el hercúleo nubio levantaba, vimos al desventurado Sanadique, semidesnudo, la barba crecida y enmarañada, los cabellos en desaliño cayéndole sobre los hombros, sentado sobre una losa, las manos y los pies sujetos a cadenas de hierro.
Beremís observó en silencio, con vivo interés, al desventurado Sanadique. Era increíble que un hombre pudiese resistir cuatro años en aquella inhumana y dolorosa situación.
Las paredes de la celda llenas de manchas de humedad, se hallaban repletas de leyendas y figuras –extraños indicios de muchas generaciones de infelices condenados-. Beremís examinó, leyó y tradujo con minucioso cuidado todo aquello, deteniéndose, de vez en cuando, para hacer cálculos que nos parecían largos y laboriosos. ¿Cómo podría el calculista, entre las maldiciones y blasfemias que los condenados suelen escribir, descubrir la mitad de la “x” de la vida?
Grande fue la sensación de alivio que sentí al dejar la sombría prisión, donde los detenidos eran tan cruelmente tratados. Al llegar de vuelta a la suntuosa sala de audiencias, nos encontramos con el visir Maluf rodeado de cortesanos, secretarios, jefes y “ulemas” de la Corte. Esperaban todos la llegada de Beremís, pues querían conocer la fórmula que emplearía el calculista para resolver el problema de la mitad de prisión perpetua.
– ¡Estamos esperándote, calculista! –dijo el visir-. Espero que presentes, sin más demoras, la solución de este gran problema. Tenemos la mayor urgencia en hacer cumplir la sentencia de nuestro gran Emir.
Al oír esa orden, Beremís se inclinó respetuoso, hizo el acostumbrado “zalam” y habló así:
– El contrabandista Sanadique, de Basora, apresado hace cuatro años en la frontera, fue condenado a prisión perpetua. Esa pena acaba, sin embargo, de ser reducida a la mitad por justa y sabia sentencia de nuestro glorioso califa AL-Motacen, Comendador de los Creyentes, sombra de Alah en la Tierra.
Designemos por x el período de Sanadique, período que comienza en el momento en que fue apresado y condenado hasta el término de sus días. Sanadique fue, por lo tanto, condenado a x años de prisión, esto es, a prisión por toda la vida. Ahora, en virtud de la regia sentencia, esa pena deberá reducirse a la mitad. Si dividimos el tiempo x en varios períodos, a cada período de prisión debe corresponder igual período de libertad.
– Completamente cierto –dijo el visir-. Comprendo perfectamente su razonamiento.
– Ahora bien; como Sanadique ya estuvo preso durante cuatro años, es claro que deberá quedar en libertad durante igual período, esto es, durante cuatro años.
En efecto. Imaginemos que un mago genial pudiese prever el número exacto de años de vida de Sanadique y nos dijese ahora: “Ese hombre, en el momento en que fue puesto preso, tenía apenas 8 años de vida.” En ese caso tendríamos que x es igual a 8, o sea, que Sanadique habría sido condenado a 8 años de prisión, pena que ahora quedaría reducida a 4 años. Como Sanadique ya está preso desde hace 4 años, ya cumplió el total de la pena y debe ser considerado libre. Si el contrabandista, por determinación del Destino, hubiera de vivir más de 8 años, su vida x (mayor que 8) podrá ser descompuesta en tres períodos: uno de 4 años de prisión (ya cumplido), otro de 4 años de libertad, y un tercero que deberá ser dividido en dos partes iguales (prisión y libertad). Es fácil, pues, sacar en conclusión que, para cualquier valor de x (desconocido), el preso deberá ser puesto en libertad inmediatamente, quedando libre por cuatro años, pues tiene perfecto derecho a ello, como ya demostré, de acuerdo con la ley.
Al final de ese plazo, o mejor, terminado ese período, deberá volver a la prisión y quedar prisionero por un tiempo igual a la mitad del resto de su vida.
Sería conveniente, tal vez, encarcelarlo durante un año y concederle la libertad durante el año siguiente; año libre y pasaría, de ese modo, la mitad de su vida en libertad, conforme manda la sentencia del rey.
Esa solución, sin embargo, solo sería verdadera si el condenado muriese en el último día de uno de sus períodos de libertad.
En efecto:
Imaginemos que Sanadique, después de pasar un año en la prisión, fuese libertado y muriese, por ejemplo, en el cuarto mes de libertad. De esa parte de su vida (un año y cuatro meses) habría pasado: un año preso y cuatro meses en libertad. ¿No es así? Hubo error en el cálculo. Su pena no fue reducida a la mitad.
Podrá parecer que la solución de este caso, consistiría, finalmente, en prender a Sanadique un día para soltarlo al día siguiente, concediéndole igual período de libertad, y proceder así hasta el término de sus días.
Tal solución no será, con todo, rigurosamente cierta, pues Sanadique -como es fácil comprender- puede resultar perjudicado en muchas horas de libertad. Bastaría para eso que él muriera horas después de un día de prisión.
Detener a condenado durante una hora y soltarlo a la siguiente, dejándolo en libertad durante una hora, y así sucesivamente hasta la última hora de vida del condenado sería la solución correcta, si Sanadique muriera en el último minuto de una hora de libertad. De lo contrario su pena no habría sido reducida a la mitad.
La solución matemáticamente exacta consistirá en lo siguiente:
Prender a Sanadique durante un instante de tiempo y soltarlo al siguiente. Es necesario, sin embargo, que el tiempo que esté preso (el instante) sea infinitamente pequeño, esto es, indivisible. Lo mismo ha de suceder con el período de libertad siguiente.
En la realidad, dicha solución es imposible.
¿Cómo prender a un hombre en un instante indivisible, y soltarlo al instante siguiente? Debemos, por tanto, apartarla de nuestros pensamientos. Sólo veo ¡oh visir! Una forma de resolver el problema: Sanadique será puesto en libertad condicional, bajo la vigilancia de la ley. Es esa la única manera de detener y libertar un hombre al mismo tiempo.
Ordenó el gran visir que fuese cumplida la sugestión del calculista, y el infeliz Sanadique fue, en el mismo día “libertado condicionalmente” –fórmula que los jurisconsultos árabes adoptaron después, frecuentemente, en sus sabias sentencias.
Al día siguiente le pregunté qué datos o elementos de cálculo consiguiera hallar él, en las paredes de la prisión, durante la célebre visita, que lo llevaran a dar tan original solución al problema del condenado. Respondió el calculista:
– Sólo quien ya estuvo, por unos momentos siquiera, entre los muros tenebrosos de una mazmorra, sabe resolver esos problemas en que los guarismos son partes terribles de la desgracia humana.
No me resisto a dejarles la nota previa dedicatoria, donde el maestro De Mello e Souza se transfigura en Melba  Tahan y dedica su libros a los gigantes sobre cuyos hombros científicos se alza.
A la memoria de los siete grandes geómetras cristianos o agnósticos:
  • Descartes
  • Pascal
  • Newton
  • Leibniz
  • Lagrange
  • Comte
…(¡Alah se compadezca de esos infieles!)
Y a la memoria del inolvidable matemático, astrónomo y filósofo musulmán Abuchafar Moahmed Abenmusa AL-KARISMI… (¡Alah lo tenga en su gloria!)
Y también a todos los que estudian, enseñan o admiran la prodigiosa ciencia de las medidas, de las funciones, de los movimientos y de las fuerzas.
Yo “el-hadj” cherif Alí Iezid Izzy-Edin Ibn Salin Hank, MALBA TAHAN (creyente de Alah y de su santo profeta Mahoma), dedico estas páginas, sin valor, de leyenda y fantasía.
En Bagdad, a 19 lunas de Ramadán en 1321.

Como el libro original se editó en 1938, los derechos de autor han vencido y se puede encontrar una copia en internet en este enlace:
http://www.librosmaravillosos.com/hombrecalculaba/index.html